Capítulo 32
- La Chica De Rosa
- 20 may 2016
- 3 Min. de lectura

Trago la manzana, para después contestarle.
-Cuanto tiempo llevas ahí parado-le digo, cuando miro lo que traigo puesto y noto que es un camisón blanco, muy descubierto y no traigo ropa interior de bajo.
Por lo cual rápidamente me siento en la cama para que las cortinas me cubran.
-No mucho, solo unos 2 min o menos, estaba abajo preparando el desayuno-me contesta mientras recoge su cabello, haciéndolo ver, mas hermoso.
Vi que se encontraba en una bata de baño azul zafiro y descalzo por lo cual me comencé a preguntar, si el había dormido aquí, seria posible que durmiera conmigo.
– ¿Dormiste aquí?-le pregunte sin pensar su ración.
El rió y se acerco un poco mas.
-Alexandra,Alexandra, me encantas -se ríe para hacer una mueca chistosa y volver a mirarme-Si, yo dormí aquí,contigo, en la cama, siempre duermo contigo -me contesta.
-Osea que esta también es tu habitación-le pregunto.
-No, la mía esta enfrente de la tuya, pero tu siempre me pides que duerma contigo-me dice el risueño chico
¿Yo le pido que duerma conmigo?, que clase de sueño loco es este, en el que yo le pido a un chico que duerma conmigo.
-No pienses mal, te gusta que duerma contigo, porque conmigo puedes dormir – traga saliva y me contesta-bien-finaliza acercándose un poco mas a mi y tomando algo que colgaba de la silla que esta frente al tocador.
Yo me hice un poco mas atrás, estaba prácticamente desnuda, no quería que me viera así de descubierta, por lo cual tome la sabana y me tape con ella, antes de que el parara justo a mi lado, mientras me observaba con esos bellos ojos verdes.

-Princesa el desayuno esta listo y conociéndote no creo que quieras bajar así -me dice.
Después estirar lo que había tomado del respaldo de la silla y es cuando se deja ver la forma de una bata de seda rosa , la cual a lo que podía ver estaba estirándola para que me la pusiera.
-Vamos Alexandra el desayuno esta servido-me dice.
Raciono de mis pensamientos y me levanto.
-Si, lo lamento, me distraje un momento-le contesto, para ponerme de pie y dejarme poner la bata de seda, olía a mi perfume de noche y me la apreté a la cintura y me voltio a ver al bello rizado.
-Lista-le contesto.
El me sonríe amplia mente y se hizo a un lado para que yo pudiera pasar.
-Después de ti-sonrío y yo le respondí la sonrisa caminando hacia la salida de la habitación.
No sabía exactamente dónde estaba la cocina, pero no era tan difícil adivinar, era cosa de solo seguir el dulce olor de pancakes recién echas y café, mire a la izquierda y ahí estaba, todo servido en el comedor.
-¿Tu hiciste todo esto?-le pregunte.
Era demasiada comida, pero en verdad demasiada.
Parecía de esos Bufes de las grandes ciudades, había de todo, Fruta fresca, yogur… ¿Griego? , que interesante mi favorito, pancakes, pan tostado, café, jugo, huevos revueltos, tocino, en verdad era un gran desayuno que parecía que solo era para el y para mi, asumo por el echo que solo ahí 2 sillas y 2 lugares puestos en la mesa.

Miro la mesa con asombro y después escucho la risa de el.
-Claro que fui yo, siempre lo hago princesa, o que a caso, ¿lo olvidaste? -Me pregunta recargándose en el respaldo de una de las sillas que se encontraba a su lado.
Creo que era obvio que si lo olvide , pero el no sabia , así que me resigne torciendo la boca y responder con un..
-Si, lo olvide por completo, no entiendo nada de esto , que diablos sucede y ¿si nos comemos todo esto tu y yo solos?-le pregunto horrorizada en mi final.
El una vez más vuelve a reír, por dios que hermosa risa como me encanta, pasa su mano por su cabello y me mira , con esos ojos verdes tan brillantes como 2 esmeraldas grandes.
-Pero por supuesto Alexandra, por dios en verdad olvidaste todo , ahí mi amor que voy a hacer contigo-le dice moviendo su cabeza lentamente.
¿Mi Amor? , me acaba de llamar:¿mi amor?.
-Ven siéntate mejor , que no se vaya a enfriar los pancakes y a ti no te gusta que estén fríos-jala la silla la cual estaba recargado y me hace señas con la cabeza que me siente.
No estaba muy segura de hacerlo pero santa madre, me estaba muriendo por probar esos deliciosos pancakes que olían a chocolate y coco, así que mas da comer con un desconocido.
-Si tu lo dices-le contesto acercándome a la silla y sentándome.
El me empuja un poco la silla y me dedica una linda sonrisa, para después caminar al otro lado de la mesa y sentarse en su lugar.
-¿Quieres jugo verdad?-me pregunta con una enorme sonrisa.
-Pero por supuesto-le contesto.
Seguido por servirme un vaso de jugo y pasármelo.
Cuando me lo pasa nuestras manos se tocan y algo raro sucede, algo raro siento, algo extraño sucede entre este chico y yo. Sera acaso que estoy enamorada de el.





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