Capítulo 8
- La Chica De Rosa
- 20 may 2016
- 4 Min. de lectura

Cuando tomaba clases de tenis, recuerdo que las niñas más grandes, de prepa, para ser exactas, 2 años mayor que yo, hablaban del famoso Christian Coneditum y su escandalosa vida.
El venia de Sindy , Australia , su padre era un Ex Chef , dueño de una cadena millonaria de Restaurantes , que después se convirtieron en Hoteles , con su fuerte “Langosta de fresa” que su mismo padre había inventado , en sus inicios en la cocina en Sindy.
Su Madre había muerto cuando el tenia 9 años, por lo cual al ser hijo único su padre lo consentía en todo lo que pedía, como en llevaba a todos sus viajes de negocios, el tenia solo 13 años y ya había conocido el mundo entero.
Pero igual fueron sus viajes de negocios los que hicieron llegar a su padre al matrimonio.
Se había casado con una americana que conoció en un viaje de negocios cuando Christian tenía 14 años, ella tenía una herencia en New York y negocios de pastelerías millonarias, por lo cual se mudaron de Australia a New York con la esperanza que los 2 negocios se fusionaran y con darle una imagen maternal a su hijo , haciendo que tuviera una vida un poco ,más normal alejada de los viajes y así concentrándose en un solo lugar para estudiar.

Pero Cristian no duro mucho tiempo en New York; a pesar de que su madrastra lo veía como un hijo y lo trataba como uno, la rebeldía de Christian asía ella y el coraje de que su padre ya no estuviera con el lo habían llevado a meterse al mundo más bajo cometiendo los peores actos.
Lo habían corrido de las escuelas más exclusivas del Upper East Side de Manhattan , todas por drogas , alcohol , Fumar en clases , bajas calificaciones , faltas a clases , groserías a los maestros , escándalos en clases , pero fue en la ultima la gota que derramo el vaso cuando vieron a Christian con una maestra besándose en el salón de clases a punto de tener sexo en el escritorio.
Si Christian era extremadamente guapo, alto , con sus enormes ojos Grises , casi transparentes, cejas gruesas y oscuras, su cabello claro y ese cuerpo que había fabricado en el practicas de polo, gimnasia, Basquetbol , Atletismo, wáter-polo y ahora gimnasio , sin olvidar mencionar su increíble sentido del humor por el cual le habían apodado “JOKER” y esa sonrisa blanca que hacía perder la cordura a cualquiera chica madura era la combinación perfectamente irresistible , pero esto no había funcionado para que se quedara en New York.

Por ser un niño problema su padre y madrastra lo habían mandado a un centro de rehabilitación en Malibu y al parecer de los médicos lo encontraba limpio y listo para regresar a la sociedad después de 1 año.
Su padre no tenía idea que en ese centro de rehabilitación su hijo había descubierto 3 cosas de california;
1- Los doctores utilizan marihuana para calmarte y como aquí era legal consumirla, no había ningún crimen.
2- Al igual que New York el que tenga más dinero manda y pone sus propias reglas y el era el rey de Malibu.
3- Las californianas eran mucho más sexys y alocadas que las Neoyorkinas.
Con esas 3 cosas él había decidido a los 20 años que California era el lugar perfecto para él.
Lejos de su padre y madrastra Christian vivía como Rey en California y a 2 años en Malibu, su vida alocada de New York no había cambiado mucho en California, a diferencia que aquí solo consumía Marihuana y las porciones legales, sus fiestas y desastres eran las mismas o más salvajes que en New York, solo que aquí se encontraba sin que nadie que lo estuviera vigilando.
Estudiaba en la UCLA, Negocios Internacionales y piloteaba un restaurante de su padre en malibu y a pesar que Christian en el fondo extrañaba a su padre y madrastra él había preferido las fiestas que su familia.
Y eso era una de las tantas cosas por la cual era tan peligrosamente sexy.
-No lo había visto desde hace mucho tiempo-Dije sin quitarle la vista de encima.
-Lo conoces – pregunta Sarah
-Digamos que conozco su historia y no sabía nada desde urgía de San Obispo -volteo a ver a Sarah
-¿Que paso?-pregunta
-Organizaron una fiesta él y sus amigos en la playa de San Obispo, la cual fue tanta gente y había tanto alcohol y drogas que nadie sabía lo que hacía al punto que terminaron en un degenere, de tríos, cuartetos, del mismo sexo y mixtos , dicen que Christian hizo solo con 4 chicas un quinteto y no descuido a ninguna.-Termino de contar.
-Arrrrr…..-hace Sarah con cara pervertida.
-Nunca lo había visto tan cerca y es tan guapo-digo.
Volteo a verlo de nuevo, lucia extremadamente perfecto con una camisa blanca manga corta, abierta un poco de enfrente con unos shorts amarillos y Sperry cafés; jamás había visto a un ser real mortal tan perfecto.
-Es tan guapo-dije recargando mi mano en mi cara y soltando un suspiro.
Y en eso ocurrió lo inesperado, el escucho mi suspiro y volteo a verme.
-ALEXANDRA!!-Grito Sarah al notar la mirada de él sobre mí.
Soy una torpe, totalmente, me volteo lo más rápido que puedo evitando que él me vea.
-El me vio, el me vio a mi mirándolo-pregunte histérica.
-SIIIII!!-Dice Sarah histérica
-Oh dios, dime que ya no está mirando para acá-digo tapándome la cara con la mano.
-ALEXANDRA-dice sin decir nada más que mi nombre.
-Sigue mirando-le digo todavía escondiéndome.
-No-me dice con los ojos abiertos como platos.
-Perfecto-me pongo derecha de nuevo y salgo del escondite debajo de mi mano.
-Está detrás de ti-me dice muy seria Sarah.
-QUE!!-grito.

Volteo para atrás y efectivamente estaba detrás a mí un perfecto y sonriente Christian Coneditum .




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