Una capirotada de sentimientos en Verona..
- La Chica De Rosa
- 27 mar 2017
- 4 Min. de lectura

Nunca se había contado o se había visto una historia tan bella como la de Romeo y Julieta, al igual que visto una ciudad tan bella como Verona.
Hace unas semanas mis amigas y yo viajamos a la bella ciudad de Verona, famosa por la hermosa historia de amor de Romeo y Julieta, que entre ella se encuentra la casa de Julieta, Las cartas a Julieta, la Tumba de Julieta y La casa de Romeo, entre otras atracciones que hacen a Verona como una de las principales ciudades italianas que debes conocer.

Pero principalmente es conocida por ser la ciudad de los enamorados contando con la leyenda que no es posible ir a Verona y no salir enamorada , siendo esta una de nuestras metas en este viaje , la cual más que una meta se convirtió en una reflexión.
Al inicio del viaje los dramas comenzaron, éramos seis, pero una se había adelantado a vivir su aventura italiana en una ciudad cerca de Verona, para después horas antes nos quedáramos sin un soldado más que había sido derrumbado por el amor y una gripa de esas que solo te dan aquí en Milán, por salir sin suéter cuando piensas que ya se acabó de invierno eterno.

Total quedábamos solo cuatro, eran las 5 am y nosotras corríamos por las calles de Milán, para alcanzar a llegar a nuestro tren, era una madrugada muy helada, parecía que en cualquier momento me iba a quedar sin aliento, porque en realidad odio correr en las mañanas y que me apuren, así que imagínense a mí corriendo en la madrugada, con la mochila llena de comida y una amiga gritándome que corriera más rápido, estaba furiosa, pero al final llegamos.

Ya todas en el tren y con nuestras expectativas del lugar, contando lo que sabíamos de ahí, por inercia comenzamos a hablar sobre ese tema que debería de estar prohibido en los viajes, porque en verdad siempre lo hablamos y solamente nos deprime o nos crea falsas expectativas de algo que no se puede planear o esperar, solo dejar que pase….EL AMOR.
Bajamos del tren para comenzar con nuestra primera foto del viaje, repartiéndonos los roles de la aventura, comenzando a caminar para ser recibida por el bello paisaje de Verona.

Era increíble, los paisajes verdes, la arquitectura, el sol, EL CLIMA!! , en verdad era algo increíble, mientras caminábamos era imposible no seguir hablando sobre ese maldito tema del amor y era imposible que una de nosotras no tuviera el corazón roto, una enamorada, una en espera de un nuevo amor y yo solitario.
Debo de aceptar que Verana es muy pequeño así que recorrerlo no fue tarea difícil , después de un rico desayuno europeo , una sesión de fotos en el coliseo , una aventura y enseñanza de historia en la casa de Julieta , eran las 4 de la tarde y ya habíamos recorrido la mitad de Verona , con nuestro tren comprado para las 9:50pm.

Para tomarnos un break y toparnos con el corazón confundido, quien vivía su aventura italiana, que al mismo tiempo le rompía el corazón a su novio mexicano quien pensaba que se encontraba con nosotras de paseo.
Si éramos una combinación extraña de corazones, pero eso no acaba ahí, mientras continuábamos el viaje las historias de amor seguían, el corazón en espera contaba que ella había estado tanto tiempo fuera de México que su corazón ya había experimentado con todo tipo de amores europeos y que solo ella pedía un español para ver si eran los más parecidos a los mexicanos, siendo estos los únicos faltan tes en su lista de conquistas.

A punto de llegar a la tumba de Julieta nuestro corazón enamorado decidió no entrar con nosotras a la tumba , ya que ella prefirió vivir un verdadero amor , con su amor mexicano , que soñar con uno ya muerto , que un loco escribió sobre el supuesto amor perfecto.
Al salir de ahí todos los corazones nos dirigimos a cenar, a las 7.30pm y ningún chico se nos había declarado en amor eterno , solo teníamos a un corazón roto a punto de romperse en lágrimas porque su celular no dejaba de sonar con amenazas de su amado , un enamorado comiendo un pedazo de pastel , uno ahora resfriado , preocupado por un corazón enfermo y yo , el solitario pensando si en realidad podría ser real que hemos ido a 2 de las ciudades más románticas del mundo y el amor no había tocado mi corazón.

Terminamos de cenar y nos dirigimos a nuestra última parada, para de ahí podernos ir a la estación de tren y regresar a nuestra realidad en Milán, descubriendo que Verona era un poco más grande de lo que pensábamos y que el clima perfecto no duro mucho , cuando las luces se apagaron , si nos perdimos , pero al final llegamos a la estación de tren , donde después de esperar 15 min y subirnos al tren , tenías a cuatro corazones que compartían el mismo cansancio y las ganas de dormir.

Al llegar a Milán tomamos el metro, dos corazones bajaron en Navigli , preocupados por el corazón enfermo lejos , el corazón enamorado y yo bajamos en Rómulo para así tomar el 91 que nos hizo separarnos en Via Meda Via Spaventa , para ahora solo quedar en el Tran número 3 , un corazón solitario teniendo la respuesta y la resolución de este viaje la cual era:
“Todos queremos amor, todos necesitamos amor y todos tenemos el amor que merecemos.”





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